Las redes sociales no nos hacen felices
A pesar de eso, nuestra adicción por usarlas no se detiene.
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La verdad sea dicha, el cel lo llevamos a todos lados, para ir al baño, para caminar, mientras vamos en el metro, cuando esperamos a alguien, en la escuela o la chamba, antes de dormir y al despertar, y miles de escenarios en los que abrimos apps y redes sociales para pasar el tiempo y entretenernos. Va, eso es algo normal, pero si pensábamos que esta adicción nos hacía felices, un estudio reveló que no, que Social Media solo produce 1% de toda nuestra felicidad.

Esto salió a partir de una investigación hecha en la Universidad de Oxford, en Inglaterra, en la que se entrevistó a 12 mil chavxs de nuestra edad. A pesar de que se trata de un país con una cultura bien distinta a la nuestra y a que el número de entrevistados podría ser muy limitado, si nos ponemos a pensar, los resultados se acercan muchísimo a nuestra realidad, tomando en cuenta en que somos una generación medio depresiva que puede usar su adicción a lo digital como un medio de escape, más que una búsqueda genuina por ser más felices.

Los resultados dijeron algo que la neta es bien obvio, pero que a veces dejamos de lado mientras gastamos un chingo de tiempo scrolleando en las redes. La felicidad la obtenemos cuando nos relacionamos presencialmente, o sea, esos momentos en los que salimos con nuestra familia, vemos a nuestros amigos o compartimos ratos con nuestra(s) pareja(s).

Relacionarnos con ellos también lo podemos hacer vía telefónica y obvio también vía apps y redes, pero el vínculo es definitivamente menos fuerte, por lo que casi no repercute en nuestro estado de ánimo. Lo cagado es que muchxs hemos pensado lo contrario por mucho tiempo, tenemos un concepto medio raro de lo que es la felicidad, y maybe creemos que andar con los ojos dentro de nuestras pantallas todo el tiempo es casi casi la razón de nuestro existir.

Ah, pero luego nos hacemos mensos, porque mucho de ese tiempo “invertido” en las redes lo hacemos para stalkear a aquellxs inombrables que dejaron huella en nuestro corazoncito, y entonces pues ¿cuál felicidad?, lo único que hacemos es jodernos un poco la vida. Pero bueno, no seamos tan pesimistas, también scrollear nos deja alguna que otra sonrisa y nos permite acercarnos a temas desconocidos además de abrirnos la mente a experiencias nuevas, eso tampoco lo podemos negar.

Aún así, no está de más ponernos a pensar y echarnos una autocrítica, porque tampoco es un secreto que hay momentos en los que deberíamos tener un detox digital y disfrutar mucho más de la realidad, que al final es la que tiene un impacto en nosotrxs.